Complementos de Firefox interesantes para traductores III – Diccionarios

Diccionarios para Firefox

En Firefox podemos instalar diccionarios y paquetes lingüísticos para repasar la ortografía de todo aquello que escribamos en los campos de texto el navegador, ya sea al redactar un correo electrónico o el contenido de algún formulario. A medida que escribimos y al igual que ocurre en Word, las palabras que el diccionario no reconozca porque estén mal escritas o simplemente porque no están contenidas en él, las subrayará de color rojo. Basta hacer clic con el botón derecho del ratón sobre la palabra subrayada para ver las sugerencias o, en el caso de que la palabra sea correcta, añadirla al diccionario.

Diccionario de español para Firefox

Diccionario de español para Firefox. Haz clic para agrandar.

Yo encuentro los diccionarios de Firefox muy útiles sobre todo para escribir en idiomas que no son mi lengua materna, como por ejemplo al redactar en Gmail correos electrónicos en inglés, alemán o italiano —que son mis lenguas de trabajo—, o para dar un repaso rápido a todo lo escrito y evitar esos errores ortográficos que siempre se cuelan al escribir rápido. En la página de Mozilla hay disponibles decenas de diccionarios, incluso en lenguas poco conocidas, es cuestión de pasarse por allí y descargarse los que necesitemos.

Descargar diccionarios para Firefox

Complementos de Firefox interesantes para traductores II – Navegación

Seguimos con la lista de complementos que pueden ayudarnos en nuestras traducciones. En este caso, los que presento aquí son los que me parecen hasta ahora más importantes para obtener una mejor navegación por Internet.

AutoPager. Este es un complemento también imprescindible para todos aquellos que pasamos muchas horas documentándonos o buscando información en Internet. Cuando realizamos una búsqueda, por ejemplo, en Google y llegamos a la parte inferior de la página, vemos que los resultados continúan en páginas sucesivas y que para acceder a ellas debemos pinchar en el número de página correspondiente:

Con AutoPager evitaremos tener que hacer clic en el botón o enlace de «página siguiente» porque el complemento cargará la siguiente página de manera automática a medida que nos desplacemos hacia abajo.

Algo que parece una tontería nos ahorra muchos clics de ratón y, por tanto a la larga, bastante tiempo.

Descargar AutoPager

FireGestures. Con este complemento podemos navegar literalmente a golpe de ratón. Es decir, ¿queremos ir a la página anterior?, pues hacemos clic con el botón derecho del ratón y, sin soltarlo, arrastramos un poco hacia la izquierda. Voilà, aterrizamos en la página anterior. ¿Queremos regresar a la página siguiente? Hacemos lo mismo, pero arrastrando el ratón hacia la derecha. ¿Queremos abrir una nueva pestaña en el navegador? Pinchamos el botón derecho y arrastramos hacia arriba. Este complemento es muy práctico y nos ahorrará mucho tiempo y muchos clics durante la navegación. Otro imprescindible.

Descargar FireGestures

Apture. Una vez instalado este complemento marcamos cualquier palabra o grupo de palabras de cualquier página y aparecerá una pequeña ventana de navegación con la que podemos realizar búsquedas (por ahora sólo con Bing, es la única pega), acceder a imágenes, vídeos, etc., relacionadas con esa palabra o grupo de palabras marcadas. Ahorra bastante tiempo y también recursos del ordenador, pues la ventana de Apture evita que tengamos que abrir una nueva ventana o pestaña del navegador. Es muy útil sobre todo si lo que buscamos son imágenes o vídeos asociados a nuestra palabra. No es imprescindible, pero creo que merece la pena echarle un vistazo.

Descargar Apture

Complementos de Firefox interesantes para traductores I – Seguridad

El navegador es la ventana hacia el vasto mundo de la Red y, por tanto, una de las herramientas más importantes para el traductor. Con él entramos a Internet, realizamos búsquedas, enviamos correos electrónicos, leemos y descargamos documentos en diferentes formatos, vemos vídeos y escuchamos la radio en vivo o emisiones pregrabadas (podcasts). En él, por medio de los Marcadores (Favoritos), guardamos toda la información que nos resulta interesante o curiosa con el fin de acceder a esas páginas más tarde. En definitiva, el navegador es al traductor como el coche de carreras al piloto. Debemos conocerlo bien, saber qué prestaciones tiene y sacarle el máximo partido. Por eso, en esta entrada voy a comentar los complementos que mejoran o perfeccionan su utilización, al menos aquellos que considero personalmente indispensables.

Pero, ante todo, ¿qué es Firefox y qué son los complementos? Para aquellos que no hayan utilizado todavía este navegador y tienen tiempo libre pueden leer la entrada de la Wikipedia. Para los que no tengan tiempo, han de saber que Firefox es un navegador web de código abierto, caracterizado por su seguridad, rapidez y capacidad de personalización, es decir, de poderle añadir pequeños programas (también llamados complementos o add-ons) que modifican sus prestaciones y características.

Cuando descargamos el navegador, éste viene únicamente con las funciones necesarias para navegar, pero gracias a los complementos podemos añadirle funciones adicionales muy útiles. A continuación paso a comentar los complementos que se han convertido en indispensables para navegar por Internet.

Aunque Firefox se caracteriza por ser uno de los navegadores más seguros contra accesos remotos no autorizados, virus y programas espía existen complementos que refuerzan o mejoran el nivel de seguridad. A continuación especifico los que a mí me están dando muy buenos resultados.

Adblock Plus

Adblock Plus. Este complemento oculta prácticamente todos los elementos publicitarios de las páginas web que se visitan (anuncios, banners, etc.) convirtiendo la navegación en un proceso más relajado y seguro, pues a través de ciertos enlaces de publicidad suele accederse a páginas que dejan en nuestro sistema cookies espías. Pero no sólo eso, adicionalmente Adblock Plus reorganiza el espacio de la página: ahí donde antes había un banner de publicidad que ocupaba un espacio importante, este complemento agrupa el contenido de la página para evitar el hueco resultante. La verdad es que una vez instalado y en funcionamiento es muy difícil vivir sin él. Imprescindible.

Descargar Adblock Plus

NoScript. Sirve para tener un mayor control sobre qué plugins deben estar activados (como por ejemplo los de la página del banco) y cuáles es conveniente desactivar. Con este complemento aumentamos considerablemente la seguridad del navegador y, por tanto, también la del equipo. Al principio nos resultará algo pesado tener que autorizar prácticamente en todas las páginas que visitemos el nivel de acceso a javascript, pero en definitiva lo que estamos haciendo es establecer un elevado nivel de seguridad en nuestro equipo. Reconozco que yo lo probé hace tiempo y que lo desinstalé porque me parecía incómodo tener que habilitar plugins prácticamente en cada página. Ahora, sin embargo, tampoco puedo vivir sin él. Para los que a pesar de esta escueta descripción del complemento no sepan todavía muy bien de qué va la cosa dejo este vídeo explicativo (en inglés) de cómo funciona NoScript:

Descargar NoScript

Descarga Firefox en español de la página oficial.
Descarga Firefox en inglés de la página oficial.
Página principal de complementos (español).
Página principal de complemento (inglés).

P.D.: Si tienen alguna duda sobre algún complemento que quieren probar, pueden dejar una nota en los comentarios e intentaré resolverla en la medida de mis conocimientos lo antes posible.

Consejos para iniciarse como traductor autónomo III – Mantener el volumen de trabajo

Para mantener el volumen de trabajo considero que hay que llevar a cabo dos actividades fundamentales: saber tratar a los clientes y no dejar de buscar clientes. Me extenderé en el primer punto, pues para el segundo puede volver a echar un ojo a la anterior entrada, donde comento varias formas de encontrar clientes.

Tratar con los clientes

Es importante, aunque estemos empezando, ser conscientes de que somos una empresa que establece una relación contractual y profesional con otra empresa, ya sea una agencia de traducción o un cliente final, pues en los primeros encargos podemos mostrar una tendencia a aceptar todas o casi todas las condiciones que el cliente nos quiere imponer. Esto muy normal bajo los efectos de euforia de los primeros encargos: aceptar plazos de entrega exiguos, tarifas bajas o no cobrar trabajos tales como la edición, aunque sobre este último tema hablaré un poco más adelante. Suele ocurrir que acabamos de recibir un correo electrónico de un cliente diciendo que está interesado en encargarnos una traducción de x palabras por x precio y a entregar en x días. Es normal no querer contrariarlo intentando mejorar dichas condiciones. Mi opinión es que podemos ser flexibles básicamente en todo lo que dice el cliente menos en la tarifa. Desde el principio es conveniente establecer una tarifa apropiada a nuestra experiencia, dificultad del texto y otros aspectos como la urgencia en la entrega. Si aceptamos reducciones nada más empezar nos estamos haciendo un flaco favor, pues el día que queramos subirlas posiblemente el cliente desaparezca y nos sintamos en cierto modo utilizados.

Creo que la mejor manera de tratar con los clientes es de igual a igual. Si éste está interesado en nosotros es porque cumplimos ciertos requisitos. Normalmente no ocurre nada por preguntarle si nos puede ampliar el plazo de entrega en un día o dos. Si se trata de una agencia, el project manager lo consultará con el cliente final y nos podremos sorprender de las veces en que esto es posible. De todas formas, cuando un cliente se ha puesto en contacto con nosotros y nos ha dicho que está interesado en que la hagamos una traducción es porque ya conoce nuestro currículum vitae y nuestras tarifas. No obstante, muchos no desaprovechan nunca la ocasión de solicitar un descuento o de reducir la tarifa para ese proyecto. Insisto: no recomiendo dar el brazo a torcer en el tema de las tarifas. Si te consideras un profesional que valora su trabajo merece la pena correr el riesgo de que el cliente al final opte por no darte la traducción.

Siempre puedes intentar razonar con el cliente haciendo hincapié en los puntos fuertes de tu currículum, como son tus áreas de especialización, tu experiencia, tu dominio con el programa de traducción asistida, etc. Si el cliente no te encarga el trabajo porque tu tarifa es demasiado alta, puedes pensar que no es un cliente adecuado para ti. Es mejor ser paciente y dar con clientes que paguen lo que tu trabajo cuesta que trabajar por menos de lo que vales. Si haces esto último comprobarás varias cosas negativas: trabajarás más para llegar a tu objetivo salarial y dispondrás de menos tiempo libre o para seguir formándote.

Es cierto que la mayor dificultad estriba en estos primeros momentos de la actividad profesional, cuando dispones de menos experiencia laboral y por tanto de menos olfato para negociar. Para echarte una mano si tienes dudas en cómo tratar a tus primeros clientes te pongo a continuación una lista de cosas a tener en cuenta. Seguro que con el tiempo tu capacidad negociadora irá mejorando.

  • Conoce al cliente. Haz todo lo posible por saber qué tipo de cliente tienes delante. ¿Es una agencia de traducción o un cliente final? Muchos clientes finales no están familiarizados con la idiosincrasia del sector y serán más proclives a considerar tus propuestas, mientras que las agencias son, como quien dice, viejos lobos de mar que se las saben todas.
  • Busca referencias. Consulta su página web, lee el apartado de pie de imprenta para conocer lo que dicen los medios, solicita credenciales en foros de traductores. En mi opinión es más difícil negociar con agencias que con clientes finales. Las primeras suelen tener grandes bases de datos con traductores autónomos por si su colaborador habitual no está disponible darle el trabajo al siguiente de la lista. Los clientes finales, con algunas excepciones, suelen buscar profesionales cuando tienen la necesidad de traducir algún documento, por lo que si tu currículum les ha parecido interesante resultará más fácil crear una «mesa de negociación».
  • Ningún cliente te va garantizar una colaboración continua. De modo que aunque te digan que si les bajas la tarifa van a contar contigo para encargos habituales, sé precavido. Deberás sopesar si merece la pena rebajar la tarifa (cosa que no recomiendo por lo que ya he comentado). Si lo haces, te recomiendo que le indiques que se trata de una reducción excepcional para ese proyecto. Muchas veces te lo aceptarán, les harás el trabajo y ya no volverán a contactarte. Pero en ocasiones, si la calidad de la traducción es buena, te volverán a contactar y tendrás nuevamente la ocasión de negociar, momento en el que deberías ser inflexible e insistir en tu tarifa habitual. Los buenos clientes saben que una traducción de calidad no es barata y están dispuestos a pagar por ella. Por eso, aunque no recomiende dar descuentos a los clientes hay que ponderar siempre la situación en su contexto.
  • Ser flexible con un cliente suele convertirse en un favor implícito que éste te debe. Los buenos clientes saben que estás haciéndole un favor, por ejemplo, cuando aceptas un plazo de entrega apretado porque por algún inconveniente te entregaron tarde el texto a traducir, y lo suelen compensar más adelante. Sin embargo, tampoco hay que ir haciendo favores a discreción. Digamos que el trato con el cliente no debería convertirse en un torneo de favores, sino que en lo posible debería transcurrir por las vías normales: las condiciones claras y justas para ambas partes antes de comprometer la relación contractual.
  • Ponte en el lugar del cliente. Es una forma excelente de comprender sus necesidades y de poder satisfacerlas correctamente. Todos somos clientes en algún momento y no hay nada más agradable que tener a un vendedor que sabe y se preocupa por nosotros. La empatía es un arma muy poderosa que puede proporcionarte muchas ventajas. Ni que decir tiene que has de ser correcto con el cliente, ponerte a su disposición si le surgen dudas, expresarle tu intención de colaborar con él en todo lo que esté en tu mano. Ser profesional es imprescindible, pero ser además de profesional una persona atenta y empática es un valor añadido.

Conclusión: ser traductor autónomo es en gran medida ser un negociador. Hay que encontrar el equilibrio entre hacer valer tu trabajo protegiendo tus tarifas y demás condiciones laborales y saber entender las necesidades de tus clientes encontrando el momento adecuado para ser flexible. No es nada fácil y por muchos consejos que le den a uno, cada situación es única y tiene varias opciones todas ellas aceptables.

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Consejos para iniciarse como traductor autónomo II – Encontrar clientes

Si ya has tomado la valiente decisión de comenzar tu andadura como traductor autónomo, probablemente porque has calculado ciertos riesgos y has considerado que merece la pena intentarlo, ahora tu tarea principal será encontrar un número clientes que te garantice el volumen de trabajo necesario para vivir de la profesión. En la anterior entrada recomendaba dar el paso después de haber sopesado una serie de medidas, y de haber previsto contingencias tales como el tiempo que podrías subsistir con un nivel de trabajo escaso o inexistente. Bien, hecho esto, ahora lo que debes hacer es centrarte en ampliar tu cartera de clientes.

Lo primero es decirle al mercado de la traducción que estás ahí y que eres un traductor profesional, capacitado y serio en el que poder confiar. Y para ello será necesario hacerse algo de publicidad. Hay métodos publicitarios gratuitos y otros de pago, y todos ellos son en cierto modo necesarios para hacernos hueco entre la enorme competencia de nuestro sector.

Publicidad gratuita

Si Internet es nuestra herramienta principal de documentación y consulta durante las traducciones también es un excelente medio publicitario. A estas alturas deberás tener un currículum actualizado y perfectamente adecuado para el sector de la traducción. Tenlo a mano porque te será útil para crearte perfiles (cuentas de usuario) en las siguientes páginas web, una suerte de escaparate que te dará a conocer nuevos clientes:

  • Proz.com es la comunidad de traductores más grande que existe y por tanto la más utilizada por clientes y agencias de traducción cuando buscan algún profesional para sus encargos. Independientemente de su polémica filosofía de cobrar por cualquier servicio nuevo que crean o de las ofertas de traducción con tarifas irrisorias o de su nada disimulada inclinación a estar del lado de las grandes agencias, corporaciones y empresas de traducción que les pagan por la publicidad es imprescindible estar presente en ella. Créate al menos una cuenta gratuita.
  • Linkedin.com es la red social para profesionales de todos los ramos, una especie de Facebook con el que podemos establecer contacto con profesionales de nuestro sector. Esta página se ha hecho muy importante en muy poco tiempo, tanto es así que alguien que se precie como profesional de cualquier ramo está obligado a tener su perfil en esta página.
  • Traditori.es, que como puede comprobarse por el dominio .es, es una nueva red social en español específica para traductores pero que crece día a día. Dejando a un lado el tema de si el nombre es apropiado o no, algo largamente discutido en varios foros de traductores, creo que merece la pena echarle un vistazo.
  • Translatorscafe.com disfrutó de cierto esplendor en el pasado, pero Proz, que se ha renovado con más regularidad ofreciendo nuevos servicios (de pago y gratuitos), les ha robado un gran número de usuarios.
  • Gotranslators.com es otra página para traductores y empresas del sector de la traducción. Yo nunca la he usado, más que nada porque en Proz prácticamente he visto cubiertas mis necesidades, pero la dejo aquí porque he oído hablar a menudo de ella.
  • Acuarius.net es una suerte de Proz o Translatorscafe pero a mi parecer bastante venido a menos.
  • TranslatorPub.com, por el diseño de la página se parece mucho a Translatorscafe. Creo que merece la pena echarle un ojo y decidir luego si conviene crearse el perfil.
  • Watercooler.com es una combinación de red social y comunidad tipo Proz que no he tenido ocasión de investigar a fondo porque es un sitio de pago, aunque ofrece la posibilidad de probarlo gratis durante 7 días. Ya sólo el hecho de imponer de entrada el pago para usarlo (independientemente de los días de prueba) para mí es motivo suficiente para descartarlo, pero ahí lo dejo por si pudiera ser de interés a otras personas.

Es muy importante que el perfil sea lo más completo posible. En estas páginas podremos acceder a ofertas de trabajo (que también nos llegan a nuestro correo electrónico) y los clientes interesados en nuestro perfil podrá ponerse en contacto con nosotros. Así que cuanto más atractivo sea nuestro perfil más posibilidades tendremos de que se fijen en nosotros. Obvio, ¿no?

Como he dicho algo más arriba, Proz ha logrado hacerse con el mayor número de miembros y es actualmente la comunidad más grande de traductores. En ella podemos crearnos una cuenta gratuita o de pago, ofreciendo esta última una serie de servicios añadidos como son, entre otros, un mejor posicionamiento en los directorios de búsqueda para que los clientes interesados en perfiles similares al nuestro nos encuentren antes, recibir ofertas de trabajo exclusivas para miembros de pago y, quizá el más útil de todos, la posibilidad de ver comentarios y valoraciones de las agencias de traducción o clientes en el llamado Blue Board. En mi caso, Proz ha servido para encontrar nuevos clientes, pero hasta ahora no he conseguido ni un encargo de traducción anunciado con ellos. Por un lado, la mayoría de los trabajos publicados ofrecen tarifas que están muy por debajo de lo aceptable y por ello no me digno ni tan siguiera a postular. Por otro lado, la competencia es atroz, lo que provoca que el ofertante elija muchas veces al traductor de tarifas bajas. Pero dejemos este tema de las tarifas, objeto de una entrada monográfica que tengo pensada para el futuro. Para mí está claro que estar en Proz, ya sea con una cuenta gratuita o de pago, es bastante recomendable a pesar de todo.

Publicidad de pago

Como toda empresa que comienza a funcionar al principio suele ser necesario hacer una inversión económica. A continuación listo una serie de productos o servicios de pago que me parecen interesantes para traductores:

  • Página web con un dominio propio. Esto implica varios gastos: a) buscar una empresa de alojamiento (hosting) y adquirir un dominio adecuado (esto podría ser tema para otra entrada), b) contratar a un diseñador web para que nos haga una página personalizada y finalmente c) mandar traducir a los idiomas que nos interese los contenidos de dicha página. El hosting suele costar entre 20 y 50 € al año, el precio del diseño de la página depende de muchos factores y por eso es absurdo que dé una cifra orientativa, y para la traducción de los contenidos cada uno deberá elegir la oferta que más le convenga. De todos estos gastos sólo el hosting debe pagarse de forma anual. Una vez que tengamos diseñada y traducida nuestra página ese gasto se puede amortizar con los clientes que nos lleguen por esa vía. Tener una página web propia da una imagen profesional y de dedicación total muy importante para los clientes.
  • Cuenta de pago en Proz u otras páginas especializadas de traductores. Ya lo he comentado más arriba. En mi caso, la cuenta de pago en Proz me ayudó bastante en mis inicios como traductor autónomo: no conseguí ningún trabajo de las ofertas que publican regularmente, pero fue decisivo para que muchos de los clientes para los que trabajo actualmente dieran conmigo.
  • Tarjetas de visita. Pienso que como profesionales siempre habrá alguna ocasión, seria o desenfadada, en la que tener a mano nuestras tarjetas de visita no sólo nos hará quedar bien, sino que podrá ayudarnos enormemente a encontrar clientes nuevos donde menos nos lo esperamos (en conversaciones con amigos, familiares, en reuniones o convenciones para traductores, etc.). O al menos a establecer el primer acercamiento con un cliente potencial.
  • Páginas Amarillas. Las menciono aquí precisamente porque desaconsejo esta vía de publicidad. Los motivos son varios: anunciarse con ellos es muy caro, no es práctico (me da la sensación de que cada vez hay menos gente que las usa) y además, una vez que uno está en su base de datos, es objeto de llamadas constantes y muy molestas para que te vuelvas a abonar. Las experiencias que conozco de aquellos que han estado en las Páginas Amarillas son nefastas.

Otras formas de darse a conocer

  • Crear un blog sobre traducción. ¿Qué es lo primero que haces cuando un cliente te contacta? Exacto, ir a su página web a echar un vistazo. Pues eso es lo mismo que hacen las empresas cuando dan contigo, buscar en la red más información sobre tu persona o perfil profesional. Tener un blog se puede entender como que te gusta de verdad la profesión de traductor y es una buena posibilidad para que tus clientes comprueben, entre otros, tu capacidad de expresión, tus conocimientos en el sector y tu nivel de profesionalidad.
  • Participar en foros de traductores. No sólo es una buena forma de conocer a otros colegas más experimentados que tú y de los que aprender muchas cosas valiosas, sino que también es una vía de encontrar trabajo. En los foros de traductores, que no sólo están frecuentados por profesionales autónomos, sino también por agencias (además de que cualquier colega puede convertirse en un momento dado en un cliente), se publican de vez en cuando ofertas de trabajo interesantes.

Probablemente hay más formas de encontrar clientes que las que he indicado en esta entrada, pero creo que estas son las principales o, al menos, las que a mi me han dado buenos resultados. Para conseguir clientes quizá el mejor consejo sea dar siempre una imagen profesional y utilizar todos los recursos disponibles para darnos a conocer. Casi me atrevería a decir que es una cuestión puramente estadística: cuanta más y mejor presencia tengamos en el mercado de la traducción más probabilidades existirán de que nos contacte un cliente.

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Consejos para iniciarse como traductor autónomo I – Planificar

Inicio mi actividad bloguera con uno de los temas, creo, más tratados por todos los traductores que tienen un blog, es decir, ofreciendo consejos personales para ayudar a aquellos que quieran empezar en el oficio de traductor autónomo. Es probable que algunos de estos consejos ya se hayan mencionado en mayor o menor medida en otro sitio, pero presiento que la experiencia de cada uno es única y que no estaría de más que os presente las estrategias que al menos a mí me funcionaron cuando decidí dar el salto de trabajar como traductor freelance sin morir en el intento. Esta entrada está pensada para todos aquellos que quieren comenzar en el mundo de la traducción profesional en calidad de autónomos, independientemente de que sean o no recién licenciados de Traducción e Interpretación.

Planificación

Si ya has tomado la difícil, qué digo, la dificilísima decisión de ser traductor autónomo y estás a punto de ir a Hacienda y a la Seguridad Social a darte de alta con el fin de poder facturar a tus clientes deberás concienciarte de que vas a dejar de ser un ciudadano normal, es más, vas a dejar de ser incluso un ciudadano porque que estás a punto de convertirte en una empresa. Ten esto muy presente.

Y como empresa, es muy importante que planifiques bien. Al principio probablemente cometas errores de apreciación, no te preocupes, es normal. Así que para evitarlo te recomiendo que te confecciones una hoja de ruta parecida a esta:

  1. ¿Cuándo me resultará más conveniente darme de alta como autónomo?
  2. ¿Tengo recursos económicos suficientes para respaldar el arranque de la actividad como autónomo?
  3. ¿Cuánto tengo que ganar al mes/año?
  4. ¿Cuánto quiero ganar al mes/año?

Ahora vamos a comentar cada punto.

El punto 1 es clave. Está claro que si ya tienes clientes deseosos de contar contigo para traducir sus encargos no hará falta esperar mucho, puedes ir mañana mismo a darte de alta en Hacienda y en la Seguridad Social. No obstante, recuerda que eres una empresa y que debes prever situaciones adversas. En cuanto estés dado de alta y ya puedas empezar a facturar, también debes responder a una serie de obligaciones —fiscales— que antes no tenías, entre ellas el pago mensual a la Seguridad Social, cuya cuota mínima ronda actualmente los 250 €. Asimismo deberás realizar la declaración trimestral del IVA, empezar a documentar tus gastos y facturación, contratar a un gestor, etc. Así que asegúrate de que tu clientela potencial es menos potencial y más real antes de dar el paso.

Lo que yo hice

Cuando tomé la decisión trabajaba como oficial administrativo para una empresa alemana, tenía puesto fijo y un salario por encima de la media en España. Decidí darme de alta como autónomo cuando tenía sólo dos clientes, pero consideré que cumplía con dos requisitos importantísimos: a) con uno de estos clientes  llevaba colaborando más de 4 años y me proporcionaba unos ingresos bastante estables y b) había conseguido ahorrar lo suficiente para probar mi suerte y aguantar sin ingresos al menos seis meses en caso de que el volumen de trabajo como autónomo fuera insuficiente para sobrevivir.

Porque si los clientes interesados en colaborar contigo te fallan en el último momento, cosa más habitual de lo que puedes pensar, deberás haber contestado previamente a la pregunta del punto 2. En caso de que empieces la actividad con algún encargo, por encontrarte en los inicios, es muy probable que durante algún tiempo no recibas trabajo. Esto es algo con lo que deberías contar. Sin embargo, las cuotas a la Seguridad Social y al gestor hay que pagarlas todos los meses incluso si un mes no has trabajado. Así que es conveniente que antes de dar el paso tengas unos ahorros con los que puedas salir adelante si ocurren estos imprevistos. Es más, deberás contar con casos como estos a lo largo de toda tu trayectoria como traductor autónomo.

Lo que yo hice

Como ya he dicho un poco más arriba, me hice autónomo cuando contaba con unos ahorros que me garantizaban la subsistencia de por lo menos seis meses. Además, me establecí una meta temporal: si en el plazo de un año no conseguía engrasar y darle inercia al negocio cejaría en mi empeño de vivir como traductor y volvería a buscar trabajo como asalariado. Este planteamiento es muy importante y te ayudará a no pegarte un batacazo económico en el caso de que las cosas vayan mal.

El punto 3 es un referente importante que te va a ayudar mucho a establecer metas y a controlar tu economía. Es necesario que calcules el sueldo que necesitas ganar al mes por varios motivos: es una manera estupenda de no sufrir las consecuencias de los imprevistos y que se descontrole tu economía. Un mes puedes ganar mucho, los dos siguientes nada, pero lo que cuenta en realidad es la media anual. Calcula la suma de tus gastos, esto te ayudará a saber lo que necesitas ganar para sobrevivir, y luego añádele un plus de ahorro, pues la idea es que cada mes ahorres un poco por lo que pueda ocurrir el mes siguiente.

Lo que yo hice

Calculé mis gastos, fui realista (o lo intenté) y determiné que debía ganar un mínimo de entre 1000 y 1200 € para llegar (justito) a fin de mes. Esta cifra variará según la persona; en mi caso, era joven y sin deudas ni gastos considerables, de modo que esa cifra me pareció bastante realista. Además, estamos hablando de hace ya cinco años, aunque vistas las condiciones laborales y la crisis económica la cosa está más o menos igual (si no peor).

El punto 4 es lo que quieres ganar al mes y en cierto sentido lo que crees que debe valer tu trabajo. Este punto no es menos importante que el anterior, es más se complementa con el aspecto del plus de ahorro que he comentado antes. Además, establecerse un salario ideal es un aliciente muy importante que todas las empresas hacen cada año. Digamos que sirve como cebo para no bajar la guardia y acomodarnos en el sofá porque en enero y febrero gané el doble de lo que había planeado por lo que me puedo pasar los siguientes dos meses ociosamente.

Lo que yo hice

Una vez calculado el salario mínimo mensual, considerando mi experiencia en aquel momento y procurando ser realista determiné que quería ganar al mes un mínimo de 2000 €. Teniendo en cuenta todos estos aspectos no me pareció una cifra absurda ni inalcanzable.

Conclusión: la decisión de hacerse traductor autónomo entraña siempre el riesgo de que no podamos sostenernos económicamente por falta de trabajo o por un volumen irregular de encargos. Hay que ser consciente de esto la mañana en que uno va a darse de alta en Hacienda y en la Seguridad Social. Pero si realizamos un ejercicio de previsión con hojas de ruta como esta podremos minimizar posibles inconvenientes. Yo sé que muchos que quieren comenzar su andadura como traductores autónomos son jóvenes (estudiantes o recién licenciados) con poca o ninguna experiencia y sin refuerzos económicos para hacer el intento. Por eso, a los jóvenes estudiantes les aconsejo que aunque estén en los primeros años de carrera, empiecen desde ya a considerar esta opción (para descartarla o abogar por ella en el futuro). Aquellos que por los motivos que fueren ya han comenzado su trayectoria laboral pero que tienen claro que les gustaría pasarse al fascinante mundo del traductor autónomo les sugiero especialmente que no pierdan de vista dos cosas muy importantes: tener unos ahorros suficientes para sobrevivir varios meses en caso de vacas flacas y a la vez no dejar pasar mucho tiempo para dar el salto, pues en el caso de que el negocio no funcione y se vea obligado a reintegrarse al mundo laboral como empleado, la edad es un factor muy importante. Yo empecé como traductor autónomo a tiempo parcial cuando tenía 26 años compaginándolo con un trabajo como administrativo a jornada completa. Así estuve tres años hasta que después de hacer muchas cuentas decidí dar el paso como he explicado más arriba. Una de mis mayores preocupaciones era que cuanto más tarde lo intentara, si no me iba bien y debía volver a buscar trabajo, la edad jugaría en mi contra en las entrevistas. Como ves, la cosa no es fácil, hay que planificar concienzudamente y luego tener los arrestos necesarios para intentarlo. Pero estoy convencido de que merece la pena.

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