Consejos para iniciarse como traductor autónomo I – Planificar

Inicio mi actividad bloguera con uno de los temas, creo, más tratados por todos los traductores que tienen un blog, es decir, ofreciendo consejos personales para ayudar a aquellos que quieran empezar en el oficio de traductor autónomo. Es probable que algunos de estos consejos ya se hayan mencionado en mayor o menor medida en otro sitio, pero presiento que la experiencia de cada uno es única y que no estaría de más que os presente las estrategias que al menos a mí me funcionaron cuando decidí dar el salto de trabajar como traductor freelance sin morir en el intento. Esta entrada está pensada para todos aquellos que quieren comenzar en el mundo de la traducción profesional en calidad de autónomos, independientemente de que sean o no recién licenciados de Traducción e Interpretación.

Planificación

Si ya has tomado la difícil, qué digo, la dificilísima decisión de ser traductor autónomo y estás a punto de ir a Hacienda y a la Seguridad Social a darte de alta con el fin de poder facturar a tus clientes deberás concienciarte de que vas a dejar de ser un ciudadano normal, es más, vas a dejar de ser incluso un ciudadano porque que estás a punto de convertirte en una empresa. Ten esto muy presente.

Y como empresa, es muy importante que planifiques bien. Al principio probablemente cometas errores de apreciación, no te preocupes, es normal. Así que para evitarlo te recomiendo que te confecciones una hoja de ruta parecida a esta:

  1. ¿Cuándo me resultará más conveniente darme de alta como autónomo?
  2. ¿Tengo recursos económicos suficientes para respaldar el arranque de la actividad como autónomo?
  3. ¿Cuánto tengo que ganar al mes/año?
  4. ¿Cuánto quiero ganar al mes/año?

Ahora vamos a comentar cada punto.

El punto 1 es clave. Está claro que si ya tienes clientes deseosos de contar contigo para traducir sus encargos no hará falta esperar mucho, puedes ir mañana mismo a darte de alta en Hacienda y en la Seguridad Social. No obstante, recuerda que eres una empresa y que debes prever situaciones adversas. En cuanto estés dado de alta y ya puedas empezar a facturar, también debes responder a una serie de obligaciones —fiscales— que antes no tenías, entre ellas el pago mensual a la Seguridad Social, cuya cuota mínima ronda actualmente los 250 €. Asimismo deberás realizar la declaración trimestral del IVA, empezar a documentar tus gastos y facturación, contratar a un gestor, etc. Así que asegúrate de que tu clientela potencial es menos potencial y más real antes de dar el paso.

Lo que yo hice

Cuando tomé la decisión trabajaba como oficial administrativo para una empresa alemana, tenía puesto fijo y un salario por encima de la media en España. Decidí darme de alta como autónomo cuando tenía sólo dos clientes, pero consideré que cumplía con dos requisitos importantísimos: a) con uno de estos clientes  llevaba colaborando más de 4 años y me proporcionaba unos ingresos bastante estables y b) había conseguido ahorrar lo suficiente para probar mi suerte y aguantar sin ingresos al menos seis meses en caso de que el volumen de trabajo como autónomo fuera insuficiente para sobrevivir.

Porque si los clientes interesados en colaborar contigo te fallan en el último momento, cosa más habitual de lo que puedes pensar, deberás haber contestado previamente a la pregunta del punto 2. En caso de que empieces la actividad con algún encargo, por encontrarte en los inicios, es muy probable que durante algún tiempo no recibas trabajo. Esto es algo con lo que deberías contar. Sin embargo, las cuotas a la Seguridad Social y al gestor hay que pagarlas todos los meses incluso si un mes no has trabajado. Así que es conveniente que antes de dar el paso tengas unos ahorros con los que puedas salir adelante si ocurren estos imprevistos. Es más, deberás contar con casos como estos a lo largo de toda tu trayectoria como traductor autónomo.

Lo que yo hice

Como ya he dicho un poco más arriba, me hice autónomo cuando contaba con unos ahorros que me garantizaban la subsistencia de por lo menos seis meses. Además, me establecí una meta temporal: si en el plazo de un año no conseguía engrasar y darle inercia al negocio cejaría en mi empeño de vivir como traductor y volvería a buscar trabajo como asalariado. Este planteamiento es muy importante y te ayudará a no pegarte un batacazo económico en el caso de que las cosas vayan mal.

El punto 3 es un referente importante que te va a ayudar mucho a establecer metas y a controlar tu economía. Es necesario que calcules el sueldo que necesitas ganar al mes por varios motivos: es una manera estupenda de no sufrir las consecuencias de los imprevistos y que se descontrole tu economía. Un mes puedes ganar mucho, los dos siguientes nada, pero lo que cuenta en realidad es la media anual. Calcula la suma de tus gastos, esto te ayudará a saber lo que necesitas ganar para sobrevivir, y luego añádele un plus de ahorro, pues la idea es que cada mes ahorres un poco por lo que pueda ocurrir el mes siguiente.

Lo que yo hice

Calculé mis gastos, fui realista (o lo intenté) y determiné que debía ganar un mínimo de entre 1000 y 1200 € para llegar (justito) a fin de mes. Esta cifra variará según la persona; en mi caso, era joven y sin deudas ni gastos considerables, de modo que esa cifra me pareció bastante realista. Además, estamos hablando de hace ya cinco años, aunque vistas las condiciones laborales y la crisis económica la cosa está más o menos igual (si no peor).

El punto 4 es lo que quieres ganar al mes y en cierto sentido lo que crees que debe valer tu trabajo. Este punto no es menos importante que el anterior, es más se complementa con el aspecto del plus de ahorro que he comentado antes. Además, establecerse un salario ideal es un aliciente muy importante que todas las empresas hacen cada año. Digamos que sirve como cebo para no bajar la guardia y acomodarnos en el sofá porque en enero y febrero gané el doble de lo que había planeado por lo que me puedo pasar los siguientes dos meses ociosamente.

Lo que yo hice

Una vez calculado el salario mínimo mensual, considerando mi experiencia en aquel momento y procurando ser realista determiné que quería ganar al mes un mínimo de 2000 €. Teniendo en cuenta todos estos aspectos no me pareció una cifra absurda ni inalcanzable.

Conclusión: la decisión de hacerse traductor autónomo entraña siempre el riesgo de que no podamos sostenernos económicamente por falta de trabajo o por un volumen irregular de encargos. Hay que ser consciente de esto la mañana en que uno va a darse de alta en Hacienda y en la Seguridad Social. Pero si realizamos un ejercicio de previsión con hojas de ruta como esta podremos minimizar posibles inconvenientes. Yo sé que muchos que quieren comenzar su andadura como traductores autónomos son jóvenes (estudiantes o recién licenciados) con poca o ninguna experiencia y sin refuerzos económicos para hacer el intento. Por eso, a los jóvenes estudiantes les aconsejo que aunque estén en los primeros años de carrera, empiecen desde ya a considerar esta opción (para descartarla o abogar por ella en el futuro). Aquellos que por los motivos que fueren ya han comenzado su trayectoria laboral pero que tienen claro que les gustaría pasarse al fascinante mundo del traductor autónomo les sugiero especialmente que no pierdan de vista dos cosas muy importantes: tener unos ahorros suficientes para sobrevivir varios meses en caso de vacas flacas y a la vez no dejar pasar mucho tiempo para dar el salto, pues en el caso de que el negocio no funcione y se vea obligado a reintegrarse al mundo laboral como empleado, la edad es un factor muy importante. Yo empecé como traductor autónomo a tiempo parcial cuando tenía 26 años compaginándolo con un trabajo como administrativo a jornada completa. Así estuve tres años hasta que después de hacer muchas cuentas decidí dar el paso como he explicado más arriba. Una de mis mayores preocupaciones era que cuanto más tarde lo intentara, si no me iba bien y debía volver a buscar trabajo, la edad jugaría en mi contra en las entrevistas. Como ves, la cosa no es fácil, hay que planificar concienzudamente y luego tener los arrestos necesarios para intentarlo. Pero estoy convencido de que merece la pena.

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